Del territorio a la política pública: ¿cómo se alimenta Colombia?

Felipe Roa-Clavijo y Camilo Ardila Galvis, coeditores de Tramas del alimento. Perspectivas y debates sobre los sistemas alimentarios en Colombia (Ediciones Uniandes, 2026), presentaron el libro el 17 de septiembre de 2026 en un seminario organizado por la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo de la Universidad de los Andes.

El encuentro reunió a autores, entrevistados y distintos actores de los sistemas alimentarios —campesinos, indígenas, cocineros, investigadores, representantes de organizacionesinternacionales y del sector público— alrededor de una pregunta que atraviesa la vida cotidiana del país: ¿qué hay detrás de los alimentos que llegan a nuestra mesa?

Agua, tierra, biodiversidad, mercados, cultura, conocimientos e instituciones hacen parte de esa respuesta. Tramas del alimento propone, precisamente, mirar la alimentación como un sistema: una red de relaciones que conecta a quienes producen, transforman, comercializan, cocinan y consumen alimentos, pero también a quienes investigan y toman decisiones públicas.

Mirar más allá del plato

 

Este trabajo, que constituye el primer libro sobre sistemas alimentarios que se publica en Colombia, reúne el trabajo de 34 personas entre coeditores, autores y entrevistados, con experiencias de 17 territorios de Colombia. Su propuesta es conectar problemas que suelen discutirse por separado, como el hambre, el acceso a dietas saludables, el cambio climático, la biodiversidad y las desigualdades.

Una de las paradojas señaladas por el profesor Felipe Roa-Clavijo es que la inseguridad alimentaria es proporcionalmente mayor en las zonas rurales que en las urbanas, aun cuando en el campo se producen alimentos.

Luz Mery Valdés, campesina de Montes de María, lo expresó desde su experiencia: «estamos llenos, pero no estamos alimentados». Su intervención llevó la conversación hacia las condiciones de las comunidades rurales, el papel de las mujeres y las oportunidades que necesitan los jóvenes para permanecer en sus territorios.

Remberto Gil Baquero, del pueblo Zenú, puso sobre la mesa otra dimensión: la conservación de maíces criollos y nativos y los conocimientos que existen alrededor de ellos. «Sin semilla no hay vida», afirmó al hablar de variedades que pueden volver a sembrarse, intercambiarse y compartirse.

Desde la cocina, Jennifer Rodríguez contó su experiencia al frente durante 17 años de Mestizo, cocina de origen, un restaurante de Mesitas del Colegio. Tras hacer una pausa en el restaurante, comenzó a explorar otras formas de profundizar su relación con los ingredientes locales, los saberes y el territorio.

Estas experiencias muestran una de las ideas que atravesó el encuentro: no existe una única manera de entender o transformar los sistemas alimentarios, porque cada territorio tiene relaciones, necesidades y conocimientos distintos.

Del territorio a la política pública

 

La alimentación también depende de trabajos que muchas veces no se ven. Conservar semillas, cuidar cultivos y animales, preparar alimentos y transmitir conocimientos entre generaciones hacen parte de ese sistema. El capítulo Cuidar para alimentar de KlaudiaCárdenas y colegas, llama la atención sobre estas labores, que pueden quedar fuera de las cuentas económicas y recaer de manera desproporcionada sobre las mujeres.

Al llevar estas discusiones a la política pública, apareció otro reto: la implementación.

Distintas intervenciones coincidieron en la necesidad de que las políticas respondan a las particularidades de los territorios y se construyan con sus actores. También se señaló que asuntos como agricultura, ambiente, salud y educación continúan abordándose muchas veces de manera separada, pese a estar estrechamente relacionados cuando se habla de alimentación.

De allí surgió una de las propuestas discutidas durante el seminario: pensar los sistemas alimentarios como objeto de la política pública, y no únicamente como la suma de sectores independientes.

Una conversación que sigue abierta

 

Tramas del alimento cierra proponiendo dos agendas para el país: una de investigación y otra de política pública.

Entre los temas que propone seguir estudiando están la agroecología, los circuitos cortos de comercialización, el consumo sostenible, las relaciones entre lo urbano y lo rural y los sistemas alimentarios indígenas y acuáticos.

En política pública, la agenda plantea fortalecer la coordinación, mejorar los mecanismos de seguimiento y ampliar la colaboración entre actores diversos, incluidos aquellos que históricamente han tenido menor participación en estas discusiones.

Camilo Ardila Galvis resumió uno de los desafíos de ese diálogo: «El conflicto no es malo, lo malo es cómo lo gestionamos».

Más que ofrecer una respuesta única, Tramas del alimento propone conectar conocimientos, territorios y actores para comprender mejor cómo se alimenta Colombia y qué se necesita para transformar sus sistemas alimentarios.

Conozca Tramas del alimento y vea la transmisión completa aquí.

  • Juan David Gutiérrez → juan_david_gutierrez
Scroll to Top