En Colombia, esta pregunta resume una realidad persistente en las zonas rurales y rurales dispersas del país. Enfermedades de alto costo como el cáncer, la enfermedad renal crónica y el VIH representan un reto creciente para el sistema de salud en territorios donde las barreras geográficas, económicas, culturales e institucionales dificultan el acceso oportuno a servicios especializados. Esta situación afecta de manera desproporcionada a la población afiliada al régimen subsidiado, que concentra la mayoría de habitantes rurales.
Con este panorama, la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, con financiación de la Corporación para el Desarrollo de la Seguridad Social, desarrolló un proyecto orientado a diseñar un modelo de Atención Primaria en Salud (APS) para el manejo integral de las Enfermedades de Alto Costo (EAC) en población rural y rural dispersa. La iniciativa busca responder a las barreras estructurales que hoy limitan el acceso efectivo al diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento en estos territorios.
El proyecto se apoyó en una revisión de literatura científica y gris, nacional e internacional, y en un diagnóstico situacional con enfoque cuantitativo y cualitativo. El análisis utilizó información del Sistema Integral de Información de la Protección Social (SISPRO) y de la Cuenta de Alto Costo para el periodo 2015–2023, complementada con entrevistas y talleres participativos en departamentos como Meta, Cauca y Vaupés. Los hallazgos evidenciaron desigualdades persistentes en el acceso a servicios, limitaciones en la infraestructura y el talento humano, altos costos de traslado y una fragmentación institucional que afecta la continuidad del cuidado, especialmente en zonas de difícil acceso.
A partir de estos resultados, se formuló un modelo de APS adaptado a las realidades rurales del país. La propuesta integra la prestación de servicios, la salud pública y la Atención Primaria Renovada, con un enfoque de derechos y en coherencia con el marco normativo vigente. El modelo prioriza la prevención, la detección temprana y el seguimiento continuo de enfermedades de alto costo como el cáncer, el VIH y la enfermedad renal crónica, sin reemplazar los mecanismos existentes del sistema de salud.
El modelo se estructura sobre cinco principios rectores: accesibilidad, integralidad, equidad, participación comunitaria y sostenibilidad. Estos principios se traducen en acciones como el diseño de redes integradas de atención, el uso de telemedicina y unidades móviles de salud, el fortalecimiento del talento humano, la definición de rutas de atención adaptadas al territorio y la exploración de mecanismos de financiación que permitan garantizar la continuidad del tratamiento en contextos rurales y rurales dispersos.
Entre los componentes destacados se encuentra la participación activa de las comunidades, mediante la conformación de comités locales de salud y la formación de líderes comunitarios; el uso de tecnologías para la atención remota y el monitoreo de pacientes; y la implementación de estrategias logísticas como albergues temporales para pacientes y sus familias cuando deben desplazarse a centros urbanos. Estas acciones buscan reducir las barreras económicas y geográficas identificadas durante el diagnóstico.
El modelo fue concebido como una propuesta flexible, sostenible y replicable, con alcance nacional. Su implementación se plantea de manera progresiva, iniciando con experiencias piloto y acompañamiento institucional, con el fin de generar aprendizajes que permitan su ajuste y eventual expansión a otras regiones del país. El proyecto contempla, además, un sistema de monitoreo y evaluación continua, basado en indicadores cuantitativos y cualitativos, para fortalecer su impacto en la reducción de desigualdades en salud.
Conozca más sobre el proyecto aquí: Modelo de Atención Primaria para Enfermedades de Alto Costo en Población Rural y Rural Dispersa en Colombia – Escuela de Gobierno Uniandes | Universidad de los Andes