
Sebastián Elías Bitar Giraldo
Profesor Asociado
Ph.D. Relaciones Internacionales, American U.
Este proyecto tuvo como propósito asesorar al Grupo SURA en la producción y el análisis de información sobre el entorno para la toma de decisiones en América Latina, así como fortalecer las capacidades internas del equipo responsable de esta labor.
El análisis se estructuró en cuatro dimensiones: entorno político, entorno social, entorno regulatorio y retos ambientales. A partir de estas dimensiones, el proyecto se orientó a fortalecer la gestión de riesgos y la toma de decisiones estratégicas en un contexto caracterizado por alta volatilidad e incertidumbre.
Las actividades desarrolladas estuvieron dirigidas a:
El proyecto permitió desarrollar y aplicar una metodología estructurada para evaluar los riesgos del entorno desde una perspectiva estratégica. Esta propuesta partió del reconocimiento de las limitaciones de las herramientas tradicionales de análisis de riesgos, que, aunque útiles, no siempre capturan la complejidad de los negocios, particularmente en economías en desarrollo.
En contextos caracterizados por mayor inestabilidad económica, social y política, mercados menos regulados, infraestructura en consolidación, alta dependencia de materias primas, debilidades institucionales, informalidad laboral y volatilidad cambiaria, resulta necesario adaptar los marcos de análisis a sus particularidades.
La metodología integró análisis cualitativos y cuantitativos. El componente cualitativo aportó contexto y comprensión a partir del diálogo con expertos y la revisión de estudios especializados, mientras que el componente cuantitativo se apoyó en indicadores multipaís, series históricas e índices específicos que permitieron identificar patrones y tendencias. Esta combinación posibilitó una visión integral del entorno.
Además de examinar la situación actual, la metodología incorporó herramientas como la planeación por escenarios y el análisis de tendencias para explorar posibles configuraciones futuras. Este ejercicio no tuvo como objetivo predecir el futuro, sino habilitar la construcción de estrategias flexibles frente a distintos contextos inciertos.
El enfoque fue interdisciplinario, integrando perspectivas de estrategia, economía, sociología, análisis de riesgos, finanzas, sostenibilidad y asuntos legales, entre otras. Asimismo, promovió la apropiación del conocimiento dentro de la organización y la consolidación de una cultura de análisis continuo del entorno.
El proyecto se ejecutó a través de tres ejes complementarios: una asesoría permanente liderada por el profesor Sebastián Bitar Giraldo, que incluyó reuniones periódicas y la revisión de documentos estratégicos; asesorías puntuales con expertos internos y externos en temas como desarrollo y finanzas sostenibles, marco regulatorio y coyuntura colombiana; y la oferta opcional de un curso certificado sobre análisis del entorno y metodologías para la toma de decisión, impartido virtualmente por la Universidad de los Andes e integrado con sesiones especializadas y un ejercicio práctico de aplicación.
La construcción e implementación de la metodología permitió desarrollar una herramienta sólida para la gestión de riesgos y la toma de decisiones, y generó aprendizajes relevantes para otras organizaciones. Se destacó el valor de combinar enfoques metodológicos complementarios en cada etapa del proceso, fortaleciendo la profundidad y solidez del análisis.
Aunque su aplicación inicial se concentró en Colombia y en el sector financiero, la metodología demostró ser flexible y adaptable a otros países y sectores, incluso susceptible de aplicarse de forma parcial según las necesidades de decisión. En este sentido, se recomendó realizar ajustes contextuales, priorizar actividades y complementar los datos cuantitativos con aportes cualitativos de expertos locales.
En la etapa de identificación y comprensión del entorno como riesgo estratégico, se subrayó la importancia de priorizar las dimensiones con mayor conexión con la esencia estratégica de la empresa, pudiendo comenzar con marcos más acotados antes de ampliar el alcance del análisis. En las etapas de medición y análisis cuantitativo, se recomendó seleccionar indicadores de alta calidad, con series históricas suficientes para identificar tendencias, iniciando con un conjunto limitado e incorporando mejoras progresivas. Sin embargo, se reconoció que el análisis cuantitativo por sí solo no era suficiente, especialmente en dimensiones volátiles como la política y la social, por lo que debía complementarse con análisis cualitativos profundos.
En la etapa de planeación por escenarios, se enfatizó que el propósito no era predecir, sino explorar futuros posibles y construir estrategias flexibles, estableciendo una periodicidad de actualización que permitiera ajustar el análisis a los cambios del contexto. Finalmente, en la etapa de monitoreo, se resaltó la importancia de la escucha social, la revisión constante de investigaciones y el uso de tecnologías avanzadas —incluida la inteligencia artificial— para procesar grandes volúmenes de información e identificar señales tempranas de riesgo.
En conjunto, se concluyó que el análisis del entorno debía asumirse como un proceso dinámico y continuo, integrado en la cultura organizacional, con participación activa de la alta dirección y equipos interdisciplinarios.

Profesor Asociado
Ph.D. Relaciones Internacionales, American U.