






En un evento realizado por la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes y la Alcaldía Mayor de Bogotá, se presentaron los primeros resultados de la octava ola de la Encuesta Mundial de Valores, con un énfasis especial en Bogotá y sus localidades.
La jornada reunió a la Escuela de Gobierno de Uniandes, la Secretaría General de la Alcaldía Mayor de Bogotá, Fundación Corona y Bogotá Cómo Vamos, entre otros aliados, para discutir cómo los datos sobre valores, confianza, democracia, felicidad, tolerancia y convivencia pueden aportar al diseño de políticas públicas más ajustadas a las realidades territoriales de la ciudad.
Durante la apertura, Nathalie Méndez, profesora asociada de la Escuela de Gobierno y coinvestigadora principal de la Encuesta Mundial de Valores en Colombia, explicó que este estudio permite comprender cambios profundos en la sociedad colombiana y bogotana. Señaló que la encuesta incluye más de 220 preguntas sobre temas como democracia, tecnología, cambio climático, religión, migraciones, corrupción y valores económicos. Uno de los principales mensajes del evento fue que Bogotá no puede entenderse como una ciudad homogénea.
Alejandra Rodas, subsecretaria de Fortalecimiento Institucional, afirmó que los datos muestran “por lo menos 20 ciudades” dentro de la capital, en referencia a las diferencias entre localidades. Según explicó, la medición permite comparar a Bogotá no solo con otras regiones del país, sino también con ciudades y países del mundo.
Entre los resultados presentados se destacó que Bogotá aparece como una región más secular y orientada a la autoexpresión que el promedio nacional. También se señaló que, en términos de valores, la capital se acerca más a ciudades como Ciudad de México y Buenos Aires que al promedio colombiano.
El secretario general de la Alcaldía Mayor, Miguel Silva, subrayó que esta es la primera vez que la medición hace un énfasis por localidades, lo que permite observar con mayor claridad las brechas territoriales. “La ciudad no es la misma para todos, no está funcionando de la misma manera para todos”, afirmó durante su intervención.
Uno de los datos que más llamó la atención fue la diferencia en la percepción de felicidad entre localidades. Mientras en Chapinero el 96 % de las personas encuestadas se declaró feliz, en Ciudad Bolívar la cifra fue del 76 %, una brecha de 20 puntos porcentuales. En el promedio general, el 87 % de las personas que viven en Bogotá manifestó sentirse feliz. La encuesta también mostró tensiones en la relación de la ciudadanía con la democracia. Según los datos presentados, al 85 % de las personas encuestadas en Bogotá le parece buena la democracia; sin embargo, cerca del 60 % expresó apoyo a un líder fuerte sin Congreso ni elecciones, y el 18 % manifestó apoyo a un gobierno militar.
Para Silva, estos resultados plantean preguntas sobre qué entiende la ciudadanía por democracia y sobre el papel de la educación cívica. Otro hallazgo relevante fue el bajo nivel de confianza interpersonal. Solo el 7 % de las personas encuestadas dijo que se puede confiar en la mayoría de la gente, mientras que el 93 % afirmó que hay que ser cuidadosos. La diferencia también fue marcada entre localidades: en Teusaquillo el nivel de confianza alcanzó el 19 %, mientras que en Usme fue del 1 %.En materia de tolerancia, los resultados mostraron avances. La proporción de personas que dijeron que no querrían tener como vecino a una persona homosexual pasó del 31 % en la medición anterior al 13 % en la actual.
También se reportó una reducción en actitudes de rechazo frente a personas de otra raza y personas inmigrantes. Sin embargo, el rechazo hacia desmovilizados de grupos armados se mantuvo en 35 %, lo que fue señalado como un reto para la convivencia y la construcción de paz.
El evento incluyó un panel con la participación de Diana Dajer, gerente de Democracia de Fundación Corona; Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos; Andrés Casas, coinvestigador principal de la Encuesta Mundial de Valores; Miguel Silva, secretario general de la Alcaldía Mayor, y Nathalie Méndez como moderadora. La conversación giró en torno a la confianza, la participación ciudadana, la desigualdad territorial y la necesidad de diseñar políticas públicas diferenciadas por localidad.
Desde Fundación Corona, Diana Dajer resaltó el papel de la sociedad civil en la construcción de confianza y en la continuidad de procesos de participación. Mencionó como ejemplo las asambleas ciudadanas deliberativas, en las que personas seleccionadas por sorteo dialogan sobre asuntos públicos complejos.
Según explicó, este tipo de ejercicios puede contribuir a aumentar la confianza entre ciudadanos y hacia las instituciones. Felipe Mariño, de Bogotá Cómo Vamos, señaló que los datos abren nuevas preguntas sobre los factores que explican la felicidad en la ciudad. Planteó la necesidad de analizar si las diferencias están más asociadas al ingreso, al territorio o a la manera como las personas experimentan su localidad.
Andrés Casas destacó que los resultados pueden ayudar a romper mitos sobre Bogotá y sus habitantes. También presentó una activación llamada Mente Bogotá, un prototipo de inteligencia artificial participativa diseñado para que las personas puedan interactuar con los datos, formular preguntas y comparar localidades.
Al cierre del evento, los participantes insistieron en que la encuesta no debe entenderse como una respuesta definitiva, sino como un punto de partida para formular nuevas preguntas sobre la ciudad. La Alcaldía Mayor anunció que los datos estarán disponibles a través de la estrategia Datos para la Transparencia, con el propósito de que universidades, organizaciones sociales, centros de investigación y ciudadanía puedan analizarlos y usarlos en nuevas conversaciones públicas.
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